
Venganza, amor filial y arrepentimiento salpican el último culebrón del consistorio zaragozano. La protagonista es B.T.S., una joven de 24 años acusada de difundir fotos personales del concejal del PP Sebastián Contín en Internet. Una historia sin más relevancia, si no fuera por la identidad que inútilmente tratan de esconder sus iniciales.
Como desvela la prensa aragonesa B.T.S. es hija de la estrella televisiva de los 70, Mari Cruz Soriano, e hijastra del alcalde de Zaragoza Juan Alberto Belloch. Su gran error fue utilizar Internet para ridiculizar a Sebastián Contín, concejal del PP célebre por su oposición visceral.
Todo comenzó el pasado mes de noviembre, en pleno escándalo por la factura millonaria de los muebles para el edificio del Seminario. Al parecer, la imputada se sintió “dolida” ante las duras críticas vertidas por la oposición.
No debió costarle mucho dar con el
blog personal del edil. Con la previsible estampa del Pilar en la cabecera, Contín se presenta como “el concejal más joven del PP”. Una especie de “Kennedy” de la política local, eternamente sonriente en su foto de perfil. La misma sonrisa que, imagino, se transformó en un rictus al descubrir una serie de comentarios altamente inflamables.
La cosa no se quedó ahí. Como una consumada hacker, logró acceder a unas fotografías privadas que Contín tenía en su cuenta de Facebook. Un material que pasó a ilustrar un nuevo blog, bautizado con el descriptivo título de “Comadreja”.
Una trama digna de MilleniumFotos personales y comentarios hirientes aderezan una historia a la medida de Lisbeth Salander, la peculiar detective de Millenium. Al personaje de Stieg Larsson sin embargo no se le habría escapado un detalle fundamental. La línea del ordenador personal desde el que salieron los correos está a nombre de Belloch. Un error de bulto que reduce el asunto a un simple arranque pasional, pero que el Grupo de Delitos Tecnológicos no está dispuesto a pasar por alto.
Aunque el titular del Juzgado de Instrucción número 12 de Zaragoza ha decidido el sobreseimiento del caso, la curiosidad es mucho más difícil de archivar. Al fin y al cabo, las historias que tratan de pasiones humanas son las más fascinantes. Ésta en concreto deja pequeñas las intrigas de la política local, hechas de plenos y Exposiciones Internacionales, para rozar el thriller policíaco. También tiene cierto aire a telefilme de domingo, con la hija perfecta de fraternidad americana que desciende a los infiernos por un desliz.
Lo confieso: nada me conmueve más que el afán protector de un padre. Aunque el verdadero foco de atención de esta trama son los movimientos de guerrillas en la Red. No podemos verles, detrás de cada foro se esconde un Bin Laden en potencia. Políticos, estrellas de Hollywood y ciudadanos de a pie siguen con sus vidas mientras cientos de arsenales (fotografías familiares y vídeos bochornosos) esperan el mejor momento para ser descargados.
Lo virtual no es menos terrorífico que lo real. Y muchos están empezando a comprender, incluidos un padre y su arrepentida hija, las imprevisibles consecuencias de quedar atrapados en la pegajosa tela de araña de Internet.